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Todos hemos pasado por momentos de angustia en los que nuestra vida parece un muro de lamentos porque aparentemente no hay alternativas.

“Tengo que permanecer con mi pareja… No puedo salirme de ésta carrera… me toca quedarme en este trabajo…” son reclamos frecuentes ante circunstancias estresantes donde, al final, justificamos nuestra ansiedad con la frase “es que no tengo opciones”.

Y es cierto, hay circunstancias que aparentan ser de un único camino pero, incluso, en senderos de una sola vía tienes como mínimo tres alternativas: continuar, quedarte quieto o irte en contravía. 

Siempre hay opciones:  El problema real es tomar decisiones y asumirlas

 Y es que elegir, se torna especialmente difícil cuando ninguna de las opciones es de nuestro agrado, no sabemos cual alternativa elegir, ningún camino es mejor que el otro, son muchos los afectados o nos sentimos incapaces de asumir las consecuencias de nuestras decisiones, lo cual nos lleva al estrés de la parálisis y la inacción.

Aquí siete claves para que movilices las decisiones en tu vida.

Contenido de éste artículo

  1. Dudar es saludable, necesario y oportuno
  2. Descubre la trampa de la ganancia secundaria
  3. Tener opciones implica considerar todas las alternativas disponibles, así éstas no te gusten
  4. Conéctate con tus objetivos y propósitos superiores
  5. Piensa en lo que ganas, mas que en lo que pierdes: El secreto de la ganancia primaria
  6. Acéptalo, cualquier decisión que tomes tendrá impactos y consecuencias.
  7. En momentos difíciles, si puedes tomar las mejores decisiones
  1. Dudar es saludable, necesario y oportuno.

Un error frecuente es considerar a las personas que dudan, como seres incapaces e inseguros, cuando las dudas son una parte natural de los pasos al tomar una decisión.

Las dudas son el proceso mental y emocional a través del cual evalúas los pros y los contras de una acción posible, un espacio valioso hecho considerar las alternativas disponibles sin la inmediatez, que te haga pasar por alto las consecuencias de tus actos, ni la indefinición de una ruta, que te lleve a aplazar eternamente una situación inaplazable.

Criticarte, recriminarte o culparte por dudar es atacar tu talento natural para analizar, discernir y decidir.

  1. Descubre la trampa de la ganancia secundaria.

Abrazar la soledad al salir una relación, abandonar el confort económico cuando dejas un trabajo, arriesgar la paz cuando dices lo que piensas o abrirte a la incertidumbre (cuando realizas un cambio) son hechos que tu inconsciente percibe como un riesgo psicológico y que compensa con lo que es conocido como una ganancia secundaria.

Una ganancia secundaria es un pequeño beneficio que obtienes de una situación, regularmente insostenible y poco placentera.

No soy feliz pero tengo pareja, no me alcanza el salario pero tengo trabajo, el silencio me esta matando pero hay armonía, no quiero estar con mi esposa pero los niños están tranquilos, son claros ejemplos de una ganancia secundaria, donde se compensa el malestar con un pequeño beneficio que permite aplazar lo inaplazable.

Descubrir tus ganancias secundarias, analizar lo que realmente estas ganando es dar un paso seguro al descubrimiento de nuevas opciones.

 

  1. Tener opciones implica considerar todas las alternativas disponibles, así éstas no te gusten

Ganarse dolores de cabeza por pensar recurrentemente en una situación que no solucionas, es una estrategia de aplazamiento para buscar soluciones perfectas y un mecanismo de defensa para no asumir las consecuencias de tus decisiones.

Elegir entre la soledad o una relación frágil, disminuir tus ingresos o permanecer en un trabajo indigno, la inestabilidad de un emprendimiento o la seguridad un sueldo fijo aunque reducido, dejar de complacer a tus padres o mantenerte en una carrera que no te satisface son situaciones que representan un dilema, es decir, una situación donde sentimos que ninguna de las opciones disponibles es mejor que la otra.

Es un hecho, quisiéramos elegir siempre entre lo mejor y lo peor, sin embargo, hay situaciones que presentan dilemas y donde tendrás que elegir la menos desfavorable de todas las alternativas disponibles, porque representa una ganancia primaria como lo veremos más adelante

  1. Conéctate con tus objetivos y propósitos superiores

Para tomar decisiones lo mejor es tener tus objetivos claros, es justamente la ausencia de ellos lo que te dificulta ver opciones y tomar decisiones oportunas.

¿Qué buscas en el fondo al tener una pareja? ¿qué pretendes al entregar tu talento en un trabajo?¿Qué es lo que esperas obtener al iniciar un emprendimiento?¿Para qué deseas iniciar ese estudio que tanto anhelas?¿Qué esperas sentir al comprar esa casa? Son preguntas donde aparecen respuestas tales como serenidad, fortaleza, autodescubrimiento, esperanza, seguridad y muchas otras. 

Y es aquí, donde descubrirás que no hay decisiones buenas o malas, solo existen elecciones que te acercan o que te alejan de lo que quieres.

¿Cuál de las opciones te acerca mas a la serenidad, la fortaleza, el autodescubrimiento, la esperanza o quizá aquello que tanto anhelas?

Tener objetivos claros es como tener un faro que muestra el camino, aunque estés en una fuerte tormenta.

  1. Piensa en lo que ganas, mas que en lo que pierdes: El secreto de la ganancia primaria

Una fuerte tendencia en los seres humanos es concentrarnos más en lo que podríamos perder que en lo que podríamos ganar. El viejo dilema entre la ganancia primaria y la ganancia secundaria.

Una ganancia primaria es un aporte real a nuestro objetivo o propósito, una acción que beneficia directamente aquello a lo que queremos acercarnos.

Es por esto, que decidir implica elegir una opción y renunciar a las demás alternativas disponibles.  Seleccionar aquella que te acerque a tu objetivo superior, por dura o difícil que sea, siempre es una buena decisión y una razón para sentirte bien contigo mismo. 

  1. Aceptémoslo, cualquier decisión que tomes tendrá impactos y consecuencias.

Cuando se trata de tomar decisiones, algo que regularmente nos paraliza son las consecuencias de nuestros actos o herir a los demás, similar lo que ocurre en una sala de urgencias donde una decisión marca la diferencia entre conservar o no la vida.

Las consecuencias (también llamadas pre-ocupaciones) son escenarios donde anticipamos lo que ocurrirá tras una decisión, lo cual nos lleva a muchas oportunidades a la parálisis y la inacción. Es aquí donde debemos distinguir tres tipos de consecuencias.

Primero, escenarios fundamentados en experiencias anteriores.  Estos se refieren a la alta posibilidad de que algo ocurra por situaciones similares que se han presentado en el pasado y donde te invito a preguntarte ¿qué acciones diferentes puedes emprender para que el resultado sea diferente? ¿Qué circunstancias hacen distinta esta situación?

Segundo, escenarios infundados,  basados en situaciones irreales originadas por la tendencia a imaginar escenarios catastróficos, aquí es fundamental tener en cuenta que la función de nuestra mente es creativa y preguntarnos ¿qué situaciones tendrían que ocurrir para que esas imaginaciones llegaran a ser realidad?

Tercero, temor a herir a los demás o ser herido por ellos. Por eso guardar silencio, aplazar lo inaplazable o tener miedo debe llevarnos a reflexionar en qué se basan nuestras relaciones ¿Confianza o temor? ¿apoyo o inequidad? ¿expectativas o comprensión?

 

  1. En momentos difíciles, si puedes tomar las mejores decisiones.

El miedo, la tristeza o el enojo son emociones que, además de darnos aviso sobre asuntos que tenemos por resolver, poseen una poderosa energía que al ser adecuadamente canalizada hacia la serenidad pueden llevarte a tomar decisiones oportunas, en los peores momentos.

Regularmente los momentos difíciles se refieren a la acumulación de situaciones aplazadas que, a larga, siempre requerirán de tu atención.

Por eso, las situaciones difíciles están diseñadas para que tomes decisiones. Muy probablemente ese es su papel en tu vida: Invitarte a descubrir la fortaleza interior que durante mucho tiempo ha sido invisible a tus ojos. 

Resumen

Si te encuentras en un momento de la vida en el que no ves opciones, te propongo los siguientes pasos:

  1. Mira la duda, como un talento más que como una debilidad.
  2. Pon al descubierto tus ganancias secundarias.
  3. Considera todas las opciones disponibles, así algunas no sean de tu gusto.
  4. Identifica tu objetivo superior.
  5. Identifica tus ganancias primarias y trabaja en ellas.
  6. Acepta que cualquier decisión tendrá consecuencias.
  7. Reconoce los momentos difíciles como espacios de oportunidad, hechos para que tomes las mejores decisiones y descubras tu fortaleza interior.

 

Cuéntame aquí abajo, en qué momentos han sentido que no tenías opciones disponibles y qué hiciste para encontrarlas.

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