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¿Qué hacer ante una infidelidad?

¿Qué hacer ante una infidelidad?

La fidelidad en pareja empieza por la fidelidad a ti mismo.

Si estás es porque eliges estar, si callas es porque decides callar, si aguantas es porque eliges aguantar, si disfrutas es porque decides disfrutar.

Por eso la fidelidad más que una obligación o un compromiso, es un acto de libertad personal.

Me engañó, me hizo daño, me mintió o me acabo la vida son expresiones comunes en terapia de pareja cuando alguien falta al compromiso afectivo, la calidad del tiempo o la exclusividad sexual.

Pero, realmente ¿tu pareja te hizo esto a ti o se lo hizo a sí misma?  ¿El asunto es lo que tu pareja hizo o la cuestión son las decisiones que tú tomas frente a ese hecho?

Por eso, la infidelidad más allá de lo que le haces o hizo tu pareja, se trata de la forma como afrontas la situaciones y la relación que estableces contigo mismo.

 Es así como la infidelidad, pese a lo dolorosa que pueda ser, en la mayoría de los casos es una oportunidad para acercarte a ti mismo y a tu verdadero sentir.

 Aquí algunas claves de comprensión.

 

Estados de una infidelidad:

Una infidelidad puede encontrarse en diferentes estados que van del mero hecho de considerarla a materializarla, estos son algunos que te pueden servir cómo la estás viviendo:

  • Ideación: haz pensado cómo cometerla o existe un riesgo latente.
  • Planeación:  Tienes creado un plan para materializarla.
  • Materializada: la realizaste.
  • Activa: Se encuentra vigente en tu momento presente.
  • Inactiva: Ocurrió en otro momento, no en la actualidad.

Todas señales de alerta de que algo ocurre en ti y es importante prestarle atención.

Escenarios donde se presenta una infidelidad:

Una infidelidad puede ser física (en un encuentro presencial) o virtual interacciones con otros a través de dispositivos tecnológicos.  El que no exista un encuentro presencial no significa que no hubo infidelidad.

Estos escenarios se pueden presentar en entornos laborales, fraternos, de amistad y, los más dolorosos, en entornos familiares.

 

 

Tipos

Regularmente pensamos que una infidelidad es únicamente sexual, sin embargo, existen muchos tipos, alguno son:

  • Afectiva o de intimidad: entregas el afecto o los escenarios de intimidad de tu pareja a alguien más (sin que necesariamente haya un encuentro sexual) o estás con una persona queriendo estar con otra.
  • De tiempo: Dedicas el tiempo destinado a tu pareja a otras actividades o personas.
  • Comunicativa: Evades la comunicación con tu pareja y hablas con alguien más lo que es oportuno hablar con tu pareja).
  • Sexual: faltaste al compromiso de exclusividad en éste escenario.

 

Origen

 

La infidelidad puede ser originada por asuntos relacionados con tu autoestima, tu necesidad de sentirte deseable, patológicas (por una adicción sexual), tu momento de vida, el tiempo de la relación, los patrones de agotamiento, la rutina, la venganza, el despecho, entre muchas otras.

 

¿Qué hacer frente a una infidelidad?:

 

  1. Evita culpar: Si haz sido infiel, evita culpar a tu pareja, hazte responsable de tu comportamiento y pregúntate qué ocurrió en ti para haber cometido ese acto.
  1. Encuentra la causa:  Se consciente de que un “momento de debilidad” se presenta regularmente por vacíos, frustraciones, insatisfacciones y, principalmente, dificultades para comunicarte con tu pareja y encontrar alternativas de solución. Comprenderlo sin justificarte en ello es un acto de sana consciencia.
  1. Evita culparte y hazte responsable:  Si quieres sanar tu relación manifiesta comprensión hacia el dolor de tu pareja, prefiere expresar arrepentimiento, compromiso de reparación, decisión de no repetición y busca ayuda en lugar de culparte.
  1. Si te han sido infiel considera todas las opciones disponibles antes de tomar una decisión: Si tu pareja te ha sido infiel tienes el poder de decidir qué harás frente al hecho.

 Son opciones dialogar, negociar, tomarte un tiempo, buscar conjuntamente las causas, explorar oportunidades, hacer un balance entre las pérdidas y las ganancias que tienes dentro y fuera de la relación.  Irte de la relación es una opción pero existen muchas otras.

  1. Evita la retaliación: Desactiva comportamientos de venganza producidos por el dolor, el enojo o el disgusto como igualar el hecho, someter al otro a estar contigo en contra de su voluntad, agresiones físicas o verbales como los insultos, los sarcasmos y la ironía.
  1. Comunica lo ocurrido asertivamente: Elige sabiamente con quienes compartirás lo ocurrido, un asunto de pareja se resuelve en pareja, por ejemplo, llevar el hecho a entornos familiares puede resultar bastante lesivo si posteriormente eligen continuar una vida juntos o hay hijos de por medio.
  1. Cuida de tus hijos: Si hay hijos evita involucrarlos en la situación, utilizarlos como intermediarios o usarlos como fuente de chantaje emocional. Tanto si se enteraron o no, busca ayuda profesional para evitar el máximo daño posible.

Conclusión

 Estar en una relación más que un compromiso es una elección personal.  Por lo tanto, de la misma forma que una infidelidad puede ser la razón para terminar, una infidelidad también puede ser la excusa perfecta para diagnosticar la relación, analizar oportunidades de mejora, considerar asuntos innegociables y comenzar una etapa más consciente y satisfactoria.

¿Qué te parecieron estas claves?

 

Y recuerda que sin necesitas ayuda, estoy para acompañarte en tu camino.

7 señales de que necesitas un cambio profesional con plantilla de 7 pasos para lograrlo

7 señales de que necesitas un cambio profesional con plantilla de 7 pasos para lograrlo

Cuando quieres escalar en tu profesión, uno de los momentos más desafiantes es aquel donde te preguntas si ha llegado la hora de hacer un cambio.

Para lograrlo debes reconocer si es el momento oportuno, vencer algunos temores y definir una estrategia que te haga lo menos tortuoso el camino.

Aquí algunas ideas para lograrlo.

¿Cuándo hacer un cambio profesional? Las 7 señales.

Más que cuestionar tu empleo actual o la empresa en la que laboras, un cambio exitoso inicia en ti, reconociendo las señales de alerta que dan tu cuerpo y tus emociones respecto a las decisiones que estas tomando en tu presente profesional.

A continuación encontrarás algunos indicadores a los que es importante prestarles atención:

1.  Experimentas alto agotamiento, fatiga y poca satisfacción

Contrario al cansancio natural, producto del esfuerzo de realizar una actividad satisfactoria, el agotamiento y la fatiga son una forma de cansancio agudo o crónico de origen físico (por sobrecarga), mental (por exceso de análisis) o emocional en entornos desafiantes.

Regularmente el agotamiento o la fatiga son ocasionados por la falta de herramientas de productividad; la dedicación excesiva a una labor; la incapacidad de parar o dificultad para decir «no» a demandas laborales que rebasan tus capacidades y que regularmente desencadenan procesos de enfermedad.

2.  Sientes altos niveles de frustración

Elegiste un entorno laboral donde  tus esfuerzos no son recompensados adecuadamente, no cuentas con los recursos logísticos para lograr un resultado concreto o, contando con ellos, haz hecho varios intentos que han sido infructuosos porque las condiciones no están dadas para ello.

3.  ROI- Tienes un bajo retorno de la inversión física, mental y emocional.

Seleccionaste un trabajo donde los resultados que obtienes no equiparan tu esfuerzo con tu salario económico, emocional e incluso encuentras afectación en tu calidad de vida personal, financiera, familiar, circulo de amigos, pareja  y escenarios de diversión.

4.  Encuentras conflictos éticos y espirituales en tu trabajo

Estas realizando un trabajo que no se ajusta con los valores y  las virtudes que elegiste practicar,  también podrías estar actuando en contra de tu proyecto de vida o de ti mismo.

5 Entornos laborales lesivos

Haz aceptado prácticas corporativas dañinas o perjudiciales en aspectos como el liderazgo, el trabajo en equipo, el relacionamiento interpersonal, etc.

6.  Hay distancia entre tu profesión y tus motivaciones profundas

Aunque existan ganancias secundarias como el salario, las bonificaciones, la posición, el aprendizaje, el ambiente de trabajo, el poder, la visibilidad, etc. experimentas sensación de vacío porque tu actividad actual no se encuentra alineada con las actividades que amas hacer, el sentido trascendente de tu vida, tus propósitos o tus metas personales.

 7.  Sub-utilización de tu talento

Eres consciente que tienes mucho más para dar, sin embargo, los esquemas de desarrollo, promoción o los retos corporativos son insuficientes para expresarte y manifestar tu talento con comodidad.

 

¿Qué tipos de cambios existen?

 

Al momento de hacer cambios profesionales la alternativa que encontramos es un posible retiro que, si bien es una opción, no es la única alternativa.

Por eso, si te identificaste con una o varias señales, notarás como gran parte de ellas se relacionan con la forma como decides, lo que aceptas y el entorno donde eliges trabajar.

 

Esto indica que tienes la posibilidad de realizar cambios en diferentes niveles, por ejemplo:

Cambios en tus destrezas: Adquieres técnicas y herramientas que te permitan gestionar mejor tus actividades  y darle un manejo mas sereno a los momentos de alta exigencia emocional.

Cambios tus actitudes: Aprendes a ver tu trabajo o tu profesión desde una perspectiva más optimista, reconociendo lo que te apasiona de él, los beneficios que te genera y la conexión que tiene con tu momento actual.

Cambios en tus decisiones: Incrementas tu asertividad, reconoces lo que es importante para ti, tus derechos y aprenderás a elegir de manera certera cuando decir «si», «no» o «es necesario negociar».

Cambios Profesionales: Comprendes que siempre has querido hacer algo diferente y emprenderás el camino de aprender nuevas habilidades profesionales.

Cambios relacionales y comunicacionales: Decides hablar con tu jefe o la organización para compartirles las señales que has encontrado para encontrar con ellos alternativas de solución

Cambios de entorno laboral: Reconoces que has cumplido un ciclo y es momento de buscar nuevos retos en otra organización (si! Retirarte es una opción).

 

Plantilla con 7 pasos para hacer un cambio profesional

 

Realizar un cambio profesional no tiene porque ser abrupto o inesperado, para ello, te propongo 7 pasos para lograrlo (descarga la plantilla aquí) también puedes hacerlo en una hoja en blanco:

  1. Céntrate en tus objetivos: Escribe tus objetivos de vida personal y profesional, éstos de darán coherencia a tu plan de cambio.
  2. Reconoce las señales: Escribe tu cargo o posición actual y escribe las señales de que necesitas un cambio para comprender qué es lo que pasa.
  3. Haz un balance: Escribe los puntos a favor y en contra de tu trabajo actual.
  4. Valora los beneficios: Resalta con verde los puntos a favor que son realmente valiosos para ti y en tu proyecto de vida.
  5. Evalúa los puntos en contra: Divide los puntos en contra en subsanables (puedes ceder en ellos)  e insubsanables (no estas dispuesto a ceder en ellos), resalta en rojo los insubsanables.
  6. Explora alternativas: Toma los puntos en contra que requieren mejora y haz  un listado de los tipos de cambios que quieres implementar y toma decisiones.
  7. Haz un plan de transición: Describe el paso a paso de cómo harás tu cambio profesional, las fechas en las cuales harás cada actividad, evita procrastinar y toma acción.

Conclusión

 

Si bien es cierto que tanto tu profesión como el lugar donde trabajas construyen el escenario por excelencia para expresar tu talento, también es el escenario donde puedes construir altos niveles de frustración y temor ante el riesgo de asumir un futuro incierto.

Y aunque no lo creas, hacer un cambio no depende (en todos los casos) de la empresa donde trabajas o de las oportunidades del mercado, sino de la relación que estableces contigo, las estrategias que construyes y las tácticas que implementas para conseguirlo.

Porque el contrato laboral y la relación profesional mas importante que creas es el que  estableces contigo mismo.

¿Qué tal te han parecido las 7 señales y los 7 pasos? ¿Añadirías alguno?

Nos vemos en la próxima.

Descarga la plantilla haciendo click aquí

¿Qué hacer cuando no hay opciones? El Dilema de los que no toman decisiones

¿Qué hacer cuando no hay opciones? El Dilema de los que no toman decisiones

Todos hemos pasado por momentos de angustia en los que nuestra vida parece un muro de lamentos porque aparentemente no hay alternativas.

“Tengo que permanecer con mi pareja… No puedo salirme de ésta carrera… me toca quedarme en este trabajo…” son reclamos frecuentes ante circunstancias estresantes donde, al final, justificamos nuestra ansiedad con la frase “es que no tengo opciones”.

Y es cierto, hay circunstancias que aparentan ser de un único camino pero, incluso, en senderos de una sola vía tienes como mínimo tres alternativas: continuar, quedarte quieto o irte en contravía. 

Siempre hay opciones:  El problema real es tomar decisiones y asumirlas

 Y es que elegir, se torna especialmente difícil cuando ninguna de las opciones es de nuestro agrado, no sabemos cual alternativa elegir, ningún camino es mejor que el otro, son muchos los afectados o nos sentimos incapaces de asumir las consecuencias de nuestras decisiones, lo cual nos lleva al estrés de la parálisis y la inacción.

Aquí siete claves para que movilices las decisiones en tu vida.

Contenido de éste artículo

  1. Dudar es saludable, necesario y oportuno
  2. Descubre la trampa de la ganancia secundaria
  3. Tener opciones implica considerar todas las alternativas disponibles, así éstas no te gusten
  4. Conéctate con tus objetivos y propósitos superiores
  5. Piensa en lo que ganas, mas que en lo que pierdes: El secreto de la ganancia primaria
  6. Acéptalo, cualquier decisión que tomes tendrá impactos y consecuencias.
  7. En momentos difíciles, si puedes tomar las mejores decisiones
  1. Dudar es saludable, necesario y oportuno.

Un error frecuente es considerar a las personas que dudan, como seres incapaces e inseguros, cuando las dudas son una parte natural de los pasos al tomar una decisión.

Las dudas son el proceso mental y emocional a través del cual evalúas los pros y los contras de una acción posible, un espacio valioso hecho considerar las alternativas disponibles sin la inmediatez, que te haga pasar por alto las consecuencias de tus actos, ni la indefinición de una ruta, que te lleve a aplazar eternamente una situación inaplazable.

Criticarte, recriminarte o culparte por dudar es atacar tu talento natural para analizar, discernir y decidir.

  1. Descubre la trampa de la ganancia secundaria.

Abrazar la soledad al salir una relación, abandonar el confort económico cuando dejas un trabajo, arriesgar la paz cuando dices lo que piensas o abrirte a la incertidumbre (cuando realizas un cambio) son hechos que tu inconsciente percibe como un riesgo psicológico y que compensa con lo que es conocido como una ganancia secundaria.

Una ganancia secundaria es un pequeño beneficio que obtienes de una situación, regularmente insostenible y poco placentera.

No soy feliz pero tengo pareja, no me alcanza el salario pero tengo trabajo, el silencio me esta matando pero hay armonía, no quiero estar con mi esposa pero los niños están tranquilos, son claros ejemplos de una ganancia secundaria, donde se compensa el malestar con un pequeño beneficio que permite aplazar lo inaplazable.

Descubrir tus ganancias secundarias, analizar lo que realmente estas ganando es dar un paso seguro al descubrimiento de nuevas opciones.

 

  1. Tener opciones implica considerar todas las alternativas disponibles, así éstas no te gusten

Ganarse dolores de cabeza por pensar recurrentemente en una situación que no solucionas, es una estrategia de aplazamiento para buscar soluciones perfectas y un mecanismo de defensa para no asumir las consecuencias de tus decisiones.

Elegir entre la soledad o una relación frágil, disminuir tus ingresos o permanecer en un trabajo indigno, la inestabilidad de un emprendimiento o la seguridad un sueldo fijo aunque reducido, dejar de complacer a tus padres o mantenerte en una carrera que no te satisface son situaciones que representan un dilema, es decir, una situación donde sentimos que ninguna de las opciones disponibles es mejor que la otra.

Es un hecho, quisiéramos elegir siempre entre lo mejor y lo peor, sin embargo, hay situaciones que presentan dilemas y donde tendrás que elegir la menos desfavorable de todas las alternativas disponibles, porque representa una ganancia primaria como lo veremos más adelante

  1. Conéctate con tus objetivos y propósitos superiores

Para tomar decisiones lo mejor es tener tus objetivos claros, es justamente la ausencia de ellos lo que te dificulta ver opciones y tomar decisiones oportunas.

¿Qué buscas en el fondo al tener una pareja? ¿qué pretendes al entregar tu talento en un trabajo?¿Qué es lo que esperas obtener al iniciar un emprendimiento?¿Para qué deseas iniciar ese estudio que tanto anhelas?¿Qué esperas sentir al comprar esa casa? Son preguntas donde aparecen respuestas tales como serenidad, fortaleza, autodescubrimiento, esperanza, seguridad y muchas otras. 

Y es aquí, donde descubrirás que no hay decisiones buenas o malas, solo existen elecciones que te acercan o que te alejan de lo que quieres.

¿Cuál de las opciones te acerca mas a la serenidad, la fortaleza, el autodescubrimiento, la esperanza o quizá aquello que tanto anhelas?

Tener objetivos claros es como tener un faro que muestra el camino, aunque estés en una fuerte tormenta.

  1. Piensa en lo que ganas, mas que en lo que pierdes: El secreto de la ganancia primaria

Una fuerte tendencia en los seres humanos es concentrarnos más en lo que podríamos perder que en lo que podríamos ganar. El viejo dilema entre la ganancia primaria y la ganancia secundaria.

Una ganancia primaria es un aporte real a nuestro objetivo o propósito, una acción que beneficia directamente aquello a lo que queremos acercarnos.

Es por esto, que decidir implica elegir una opción y renunciar a las demás alternativas disponibles.  Seleccionar aquella que te acerque a tu objetivo superior, por dura o difícil que sea, siempre es una buena decisión y una razón para sentirte bien contigo mismo. 

  1. Aceptémoslo, cualquier decisión que tomes tendrá impactos y consecuencias.

Cuando se trata de tomar decisiones, algo que regularmente nos paraliza son las consecuencias de nuestros actos o herir a los demás, similar lo que ocurre en una sala de urgencias donde una decisión marca la diferencia entre conservar o no la vida.

Las consecuencias (también llamadas pre-ocupaciones) son escenarios donde anticipamos lo que ocurrirá tras una decisión, lo cual nos lleva a muchas oportunidades a la parálisis y la inacción. Es aquí donde debemos distinguir tres tipos de consecuencias.

Primero, escenarios fundamentados en experiencias anteriores.  Estos se refieren a la alta posibilidad de que algo ocurra por situaciones similares que se han presentado en el pasado y donde te invito a preguntarte ¿qué acciones diferentes puedes emprender para que el resultado sea diferente? ¿Qué circunstancias hacen distinta esta situación?

Segundo, escenarios infundados,  basados en situaciones irreales originadas por la tendencia a imaginar escenarios catastróficos, aquí es fundamental tener en cuenta que la función de nuestra mente es creativa y preguntarnos ¿qué situaciones tendrían que ocurrir para que esas imaginaciones llegaran a ser realidad?

Tercero, temor a herir a los demás o ser herido por ellos. Por eso guardar silencio, aplazar lo inaplazable o tener miedo debe llevarnos a reflexionar en qué se basan nuestras relaciones ¿Confianza o temor? ¿apoyo o inequidad? ¿expectativas o comprensión?

 

  1. En momentos difíciles, si puedes tomar las mejores decisiones.

El miedo, la tristeza o el enojo son emociones que, además de darnos aviso sobre asuntos que tenemos por resolver, poseen una poderosa energía que al ser adecuadamente canalizada hacia la serenidad pueden llevarte a tomar decisiones oportunas, en los peores momentos.

Regularmente los momentos difíciles se refieren a la acumulación de situaciones aplazadas que, a larga, siempre requerirán de tu atención.

Por eso, las situaciones difíciles están diseñadas para que tomes decisiones. Muy probablemente ese es su papel en tu vida: Invitarte a descubrir la fortaleza interior que durante mucho tiempo ha sido invisible a tus ojos. 

Resumen

Si te encuentras en un momento de la vida en el que no ves opciones, te propongo los siguientes pasos:

  1. Mira la duda, como un talento más que como una debilidad.
  2. Pon al descubierto tus ganancias secundarias.
  3. Considera todas las opciones disponibles, así algunas no sean de tu gusto.
  4. Identifica tu objetivo superior.
  5. Identifica tus ganancias primarias y trabaja en ellas.
  6. Acepta que cualquier decisión tendrá consecuencias.
  7. Reconoce los momentos difíciles como espacios de oportunidad, hechos para que tomes las mejores decisiones y descubras tu fortaleza interior.

 

Cuéntame aquí abajo, en qué momentos han sentido que no tenías opciones disponibles y qué hiciste para encontrarlas.

¿Por qué te cuesta pedir ayuda? El síndrome del carguero te lo explica

¿Por qué te cuesta pedir ayuda? El síndrome del carguero te lo explica

El síndrome del carguero es la tendencia a sobrecargarse de actividades, no delegar, sufrir en silencio  y tener serias dificultades para pedir ayuda

Sin duda, la vulnerabilidad y la debilidad son las condiciones humanas que mas nos cuesta aceptar, especialmente, cuando convivimos en entornos donde sentirse mal no es una alternativa.

Por eso, son ámbitos de la vida regidos bajo la creencia de que debemos cargar con todo, incluso con las responsabilidades de los demás, pero nadie debe ayudarnos con nuestras propias cargas.

¿Cómo, cuándo y a quién pedir ayuda? Son las preguntas que te haces si has desarrollado el síndrome del carguero. Una condición caracterizada por la tendencia a llenarse de actividades que se podrían delegar, vivir experiencias difíciles en silencio y una seria dificultad para ver la colaboración de otros como una opción. 

¿Por qué se crea el síndrome del carguero,  qué lo distingue, cómo salir del patrón y aprender a pedir ayuda? Descúbrelo aquí:

¿Dónde nace el síndrome del carguero? 

Un error frecuente es confundir a los cargueros (o aquellos que renuncian a pedir ayuda,  así la necesiten) como seres prepotentes o que se victimizan, justamente porque muestran comportamientos de arrogancia, orgulloso, soberbia, sufrimiento o silencio.

Todas ellas, máscaras que esconden un profundo sentimiento de soledad.

Estos comportamientos no surgen de la noche a la mañana, sino que son el producto de múltiples situaciones de vida que requieren tu comprensión, por ejemplo:

  • Creencias familiares: “eres un niño fuerte”, “tienes que solucionar tu vida tu mismo”, “amigos no existen”, “es mejor deber dinero que favores” “la ropa sucia se lava en casa”, entre otros, son mandatos familiares que, cuando los asumes como una realidad, limitan tus posibilidades para vincularte saludablemente con la ayuda.
  • Vínculos inseguros de tus padres: Vivir un infancia con padres o cuidadores temerosos, ansiosos, abusivos, sobreprotectores, controladores o experiencias de subvaloración, abandono o rechazo  generan patrones de desconfianza. Éstos  hacen que dejes de ver la ayuda como una oportunidad, para considerarla como un riesgo emocional ante el cual debes defenderte.
  • Experiencias negativas al pedir ayuda: Haber vivido agresividad, violencia o respuesta negativas por personas importantes para ti, puede convertirse en el filtro a través del cual ves la colaboración de los demás.
  • Entornos altamente exigentes: Ambientes estudiantiles, sociales o laborales con exigencias desbordadas, enmarcadas por la desconfianza, donde los errores son mal vistos generan predisposiciones frente a la valía personal y la capacidad de otros para prestarnos su ayuda.

¿Cómo saber si eres un carguero?

Reconoce éstos 9 síntomas en ti, descubre al carguero y sácalo de tu vida:

  • Sientes sobrecarga, pero te cuesta delegar.
  • Sientes angustia por todo lo que tienes que resolver, pero no lo resuelves.
  • Crees que tienes que saberlo todo.
  • Piensas que debes solucionarlo todo tu.
  • Te da miedo a “molestar al otro” u obtener un “NO” por respuesta.
  • Temes el rechazo o la reacción de los demás por pedir ayuda.
  • Te asusta mostrarte como alguien débil o frágil.
  • Tienes dificultad para aceptar tus errores y los de los demás.
  • Nunca es un buen momento para pedir ayuda.

¿Cuándo pedir ayuda?

 Es cierto, tu eres el protagonista de tu historia y tu vida depende tus decisiones, no obstante, debemos aceptar que el apoyo social es fundamental en la vida de cualquier ser humano.

 Es aconsejable pedir ayuda cuando:

  • Tienes bajo tu responsabilidad más actividades de las que puedes abarcar.
  • No tienes atribuciones para decidir.
  • Las decisiones deben tomarse en conjunto
  • Atraviesas por un momento vulnerabilidad física, mental, emocional o espiritual.
  • Tienes confusión frente a una circunstancia, donde una visión externa te facilitaría ver alternativas que no habías considerado.

¿Cómo aprender a pedir ayuda? 

Dejar de ser carguero y pedir ayuda, es tomar la bella decisión de aceptar que tenemos dos manos para influir positivamente en el mundo de otros, pero existen millones de manos para influir positivamente en el nuestro, para ello:

  • Acepta la vulnerabilidad y la debilidad como una oportunidad de aprendizaje.
  • Reconcíliate con el pasado, solo trayéndolo al consciente evitas repeticiones.
  • Descubre y resignfica las creencias que te encierran en ti mismo.
  • Restablece la confianza en los demás.
  • Establece una buena relación con los errores, ser falible es el primer paso para descubrir tu fortaleza interior.
  • Pierde el temor a la reacción de los demás, no te lo tomes personal, ellos no tienen que actuar como tu quieres y tienen sus propias razones.
  • Pierde el miedo al “NO”. Un “NO” a tiempo es el mejor regalo ahorrar tiempo y buscar otras opciones.

¿Cómo pedir ayuda?

Uno de los casos más frecuentes al momento de pedir ayuda, es no saber como hacerlo, aquí algunas claves:

  • Ten claro lo que deseas pedir y lo que quieres obtener.
  • Decide quien es la persona que tiene poder de acción, experiencia o la mayor autoridad para opinar sobre lo que vas a pedir.
  • Busca un ambiente propicio para hacer tu solicitud, sino existe, créalo.
  • Se directo con tu solicitud, se asertivo y evitando la diplomacia innecesaria.
  • Si tienes miedo, aun así, hazlo con miedo.

Para esto ten en cuenta que:

  • Nunca existirá el momento perfecto para pedir ayuda si no lo creas.
  • Tienes el derecho a reservarte la situación que motiva tu petición de ayuda.
  • Si expresas al otro lo que motiva tu petición, le concedes el derecho de opinar y darte su visión.
  • Mira al otro como un ser humano igual que tu, seguramente el también ha pedido ayuda en varios momentos de su vida.
  • Acepta la respuesta o reacción del otro como algo natural, es un ser humano.
  • Si has obtenido la ayuda de alguien, sé tu también alguien que ayuda, sin cargarte.

 

¿Has sido carguero? ¿Convives con alguno? ¿Te ha servido éste artículo? ¿tienes otros consejos para quienes lo son? Escríbelo aquí abajo en comentarios.

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